Aquellos que tenemos experiencia en este ámbito sabemos que el embarazo y la paternidad son procesos maravillosos, pero también son momentos llenos de dudas y nerviosismo.
Muchos
padres, de forma adecuada, se dedican a buscar información relacionada con los
cuidados que sus parejas necesitarán durante el embarazo o cómo pueden ser los
mejores padres posibles para su nuevo bebé. Sin embargo, existen también otro
tipo de cosas que todo papá expectante va a experimentar sí o sí y que no se
suelen mencionar. Para que no te pillen de sorpresa, a continuación queremos
mencionarte algunos aspectos en los que seguramente no hayas pensado todavía y
con los que tendrás que lidiar más pronto que tarde durante el embarazo de tu
pareja.
Reacciona bien cuando tu pareja te diga que está
embarazada
Tu
pareja nunca olvidará el tipo de reacción que hayas tenido en el mismo momento
en el que te comunique la confirmación de su embarazo.
Una
respuesta que se pueda interpretar como negativa dolerá mucho a tu pareja y le
hará dudar durante un largo tiempo de que realmente quieres tener ese bebé y no
la vas a dejar sola, pese a que haya sido solo un momento de debilidad por tu
parte. Esto es especialmente importante si el embarazo ha sido una verdadera
sorpresa para ambos, pues ella se sentirá aún más asustada y nerviosa ante la
perspectiva de tener un bebé que en el caso de que hayáis planeado su llegada.
Por
lo tanto, asegúrate de reaccionar de forma positiva y de asegurarle
directamente que estás contento, que todo va a salir bien y que vas a estar con
ella en cada paso del camino. Ya tendrás tiempo más adelante para perder los
nervios y tirarte de los pelos en privado, pero sin duda debes cuidar mucho tu
primera reacción. ¡Recuerda que tu prioridad debe ser ella!
No dejes que te den de lado
En el ámbito del embarazo, muchas mujeres consideran que están lidiando con algo exclusivamente vinculado al ámbito femenino. Lo más probable es que tu pareja no lo vea así en condiciones normales, pero cuando se reúnan varias mujeres que son madres, probablemente se pondrán a hablar y a tomar decisiones dándote a ti la misma importancia que a un mueble.
En esas instancias, probablemente oirás
cosas como: “Los hijos son de las madres”, “Tú no sabes lo que se siente cuando
los llevas dentro” y “Los padres nunca tienen el mismo vínculo con los hijos
como las madres”, entre otras lindezas.
Esto
no tiene por qué venir únicamente de la madre, las hermanas o las tías de tu
mujer; pronto descubrirás que, en este ámbito, muchas mujeres de tu familia
también opinarán lo mismo. Esta sensación de sociedad que forman muchas mujeres
en torno a la idea de maternidad, del embarazo y del nacimiento del niño hace
que muchos padres primerizos se sientan dados de lado y desvinculados de todo
el proceso.
De
hecho, ante sus argumentos, muchos padres deciden que tienen razón y que es
mejor que ellas se ocupen de muchas decisiones relativas al proceso y al nuevo
bebé, porque “son las que saben”. No dejes que eso te suceda a ti. Tú eres el
padre y tienes derecho a tener voz y voto en todas las decisiones y
conversaciones vinculadas al embarazo y al cuidado de tu bebé. Prepárate para
responder adecuadamente a tales imprecaciones, cuando te las hagan y lucha por
mantener un puesto prominente en este tipo de conversaciones. ¡Recuerda siempre
que tú eres el padre!
En algunas ocasiones, recurre a tu suegra
Pese
a lo que hemos dicho en el apartado anterior, por mucho que te esfuerces en ser
comprensivo, tu pareja empezará a experimentar cambios corporales y
psicológicos que solo podrá comprender adecuadamente otra mujer que haya pasado
por su misma situación.
Por lo tanto, si observas que tu pareja está teniendo alguna preocupación determinada que tú no estás preparado para aliviar, entonces te recomendamos que acudas a tu suegra, se lo comentes y le pidas que hable con su hija.
Te
aseguramos que los consejos de una madre a menudo hacen maravillas para aliviar
el nivel de estrés y de preocupación que sufre una madre expectante. Si tu
pareja ya no tiene madre o su relación no es muy buena, entonces acude a otra
mujer de su familia o su círculo cercano de amistades para que cumpla con esta
labor.
Tu
primer instinto puede ser recurrir a tu madre, a tu hermana o a una mujer de tu
propia familia, pero recuerda que la que tiene que confiar en esa persona es tu
pareja. Por lo tanto, elige a la persona que creas más adecuada para esta labor
entre las mujeres que tengan una relación más cercana con tu pareja.
Haz planes respecto al baño
Algo
que te dirán continuamente es que las mujeres embarazadas suelen tener que ir
mucho al baño porque el bebé suele presionar su vejiga cada vez más a medida
que crece. Esto, lejos de ser una leyenda urbana, es muy cierto. Sin embargo,
no es lo mismo simplemente saberlo que vivirlo.
Este
hecho implica unos inconvenientes de tipo práctico de los que no serás
consciente hasta que no los viváis, sobre todo cuando estéis lejos de casa o de
vuestro ambiente más habitual. Por lo tanto, te recomendamos que pienses en
todo tipo de formas en las que puedes ayudar a tu pareja en estos momentos. Por
ejemplo, mantén en tu casa el camino hacia el baño despejado para que no corra
el riesgo de tropezarse con algo en su necesidad de llegar hasta él.
Si
la casa tiene escaleras tienes que estar pendiente para acompañarla las veces
que sea necesario subir o bajar las escaleras.

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