Cuando sospechamos que podemos estar embarazadas, nuestra primera idea puede ser ir a la farmacia o al supermercado a comprar alguna de las pruebas de embarazo caseras. Si lo haces, verás que existen muchas marcas distintas que incluyen diferentes porcentajes de fiabilidad y descripciones de sus técnicas.
Falso positivo de las pruebas de embarazo caseras
Y
puede que te asalte la imagen de alguna película o serie de televisión en la
que la protagonista descubre que está embarazada utilizando uno de estas pruebas
y luego descubre que, en realidad, ha sido un falso positivo.
Por
lo tanto, es normal que se tengan dudas sobre la fiabilidad de las pruebas de
embarazo caseras, por lo que queremos darte algo de información adicional al
respecto para que tengas en cuenta qué es lo que puedes esperar de ellos.
Acudir a un médico para un análisis de sangre
En
primer lugar, te recomendamos que siempre acudas a un médico para confirmar tu
embarazo, aunque tu test haya dado positivo. Te lo decimos porque hasta el
mejor de las pruebas puede tener un pequeño margen de error, por lo que lo
mejor es que confirmes tu estado a través de un análisis de sangre y de orina
profesional lo antes posible.
Además,
si tu estado se confirma (que es lo más probable si tu test ha dado positivo),
el profesional que te haya hecho la prueba podrá decirte cuáles son los
siguientes pasos a seguir. En todo caso, aunque decidas no hacerte una segunda
prueba de embarazo, te recomendamos que busques asesoramiento médico tan pronto
como te sea posible, para empezar con los cuidados y controles prenatales de
forma inmediata.
¿Cuál es la fiabilidad de las pruebas de embarazo caseras?
Antes
de contestar a esta pregunta, debemos indicar brevemente cómo funcionan. Las
pruebas de embarazo caseras determinan si una mujer está o no embarazada
determinando si existen restos de la hormona hCG en la orina.
Esta
hormona, cuyo nombre científico es el de gonadotropina coriónica humana, es de
vital importancia durante el desarrollo del embarazo, por lo que su presencia
en la orina o en la sangre es un indicativo más que fiable de que una mujer
está encinta. Esto hace que las pruebas de embarazo caseras tengan una
fiabilidad muy alta, pues la presencia o falta de ella de esta hormona rara vez
puede dejar lugar a dudas.
Sin
embargo, sí que existen momentos en los que se pueden producir errores, ya sea
porque se presenta lo que se conoce como un “falso positivo” o porque el test
dé negativo cuando la mujer sí está encinta.
Cuando fallan las pruebas de embarazo caseras
Se ha realizado mal el test
de embarazo: Como leerás en las instrucciones,
probablemente te darás cuenta de que el proceso es bastante sencillo. Las
pruebas caseras suelen tener la forma de un palo, de la forma que la mujer
sujeta un extremo y deposita una muestra de orina en la otra.
Sin
embargo, algunas mujeres, en vez de hacer pis directamente sobre el test, lo
mojan o recogen una muestra del váter. Cuando esto pasa, la orina se ha diluido
en el agua, lo que puede hacer que el test no considere que existen en la
mezcla unos niveles de hCG suficientes como para que se haya producido un
embarazo.
En
este caso, puede que sí estés embarazada, pero que tu orina se haya diluido
tanto en el agua que el test no haya podido identificarlo. Por lo tanto,
asegúrate de que el pis entre en contacto directamente con el test para
aumentar su fiabilidad.
No ha pasado el tiempo
suficiente desde la fecundación para que el embarazo se detecte: Nuestro cuerpo empieza a funcionar para nutrir y proteger a nuestro
bebé desde el mismo momento de la concepción. Sin embargo, nuestro cuerpo tarda
un poco de tiempo en presentar cambios apreciables. Por lo tanto, en el caso
que nos ocupa, los resultados de las pruebas no son fiables si éstos se
realizan antes de que pasen dos semanas desde la fecundación.
Los
niveles de la hormona hCG todavía no están presentes de forma segura y estable
hasta que pasan, como mínimo, dos semanas desde la concepción. Por lo tanto, si
un test da negativo, puede que ya estés embarazada, pero de tan poquito tiempo
que es incapaz de detectarlo. Si sigues teniendo sospechas de embarazo pasadas
unas cuantas semanas más, repite el test y puede que el resultado sea
totalmente distinto.
Se ha producido la
fecundación, pero no hay un embarazo viable:
En este caso, el problema es más complejo. Es cuando se produce el caso del
“falso positivo” indicado anteriormente y se produce cuando el cuerpo de la
mujer ha empezado a producir la hormona hCG porque ha habido fecundación pero,
por distintas cuestiones, no habrá embarazo viable. Por ejemplo, puede llegar a
ocurrir cuando un óvulo fecundado ha llegado hasta el útero, pero no se ha
podido implantar exitosamente, por lo que el embarazo no llegará a producirse.
También
puede suceder un proceso que recibe el nombre de “embarazo bioquímico”. Este se
produce cuando el óvulo ha sido fecundado y el embrión se ha implantado en el
útero, pero ha dejado de evolucionar, por lo que el embarazo no seguirá
adelante aunque el cuerpo de la mujer se siga preparando para ello. Por último,
también puede darse el caso de que se haya producido un embarazo ectópico, que
tampoco es viable y que puede requerir intervención médica. Estos casos son
excepcionales, pero debemos tenerlos en cuenta.
Alto nivel de la hormona
hCG por razones ajenas a un embarazo:
Hay situaciones en que el cuerpo de la mujer puede retener o producir niveles
altos de hCG por razones ajenas a un embarazo. Esto ocurre, por ejemplo, poco
después de un parto o después de haber sufrido un aborto, dado que el cuerpo de
la mujer todavía no ha vuelto a su estado normal.

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