Si faltan pocos días a la llegada de tu bebé, echa un vistazo a este avisos para padres primerizos para que alguna que otra situación no te pille por sorpresa.
Muchas
cosas cambiarán en tu vida cuando llegue tu bebé a casa. Pero hay miles de
situaciones que nadie te advierte que van a pasarte sí o sí. Son parte de la
aventura de la paternidad y te aseguramos que llegará el día en que mires atrás
y las recordarás con cariño. ¿Quieres conocer algunas de las cosas que
sucederán o que aprenderás cuando tu bebé entre por la puerta de tu casa? ¡Pues
sigue leyendo!
Serás cagado, meado, vomitado y babeado durante meses.
He
conocido a muchos hombres que eran realmente tiquismiquis. Pero tanto que
simplemente ver la caca de un animal les provocaba arcadas. Y todo eso se acabó
en el momento en que su bebé recién nacido entró por la puerta. Sé consciente
de que por muchas precauciones que tomes, tu pareja y tú seréis los
depositarios preferidos de muchas de sus involuntarias emisiones. No te
preocupes; te acostumbrarás a los dos días, pero ten siempre en mente que esto
va a suceder.
Por
lo tanto, te aconsejamos que interiorices trucos tales como nunca llevar ropa
cara alrededor de tu bebé a no ser que no te quede otro remedio, cámbiate la
ropa de trabajar por una que se pueda estropear tan pronto como entres por la
puerta y acumula camisetas y pantalones de estar en casa antes de la llegada de
tu bebé. Te recomendamos que te encargues de esto último antes del nacimiento
porque después, probablemente, no tendrás tiempo. Te lo decimos porque es muy
probable que necesites cambiarte de ropa o, al menos, de camiseta, dos o tres
veces al día. Y llegará un momento en que si tu ropa está un poco manchada de
babas, pis o caca, ni te des cuenta. Así que no te extrañes si pasas de ser una
persona muy meticulosa y preocupada por el aseo personal a uno de esos tipos
que pueden pasarse con la misma camiseta sucia tres días. ¡Es una de las
maravillas de la paternidad!
No deseches ninguna ropita que te regalen, por muy
horrible que sea
Te
aseguramos que acabarás utilizándola. Cuando recibas algunas piezas de ropita
que te regalen algunos amigos o familiares, puede que te preguntes si esa
persona tiene el gusto donde el sol no brilla porque ese modelo es,
sencillamente, horrible. Recibes el regalo con una sonrisa, pero prometes que
nunca someterás a tu hijo o hija a tal tortura y puede que decidas regalarlo,
donarlo o, directamente, tirarlo. No lo hagas, porque te aseguramos que, por
mucho que lo odies, seguramente se lo acabes poniendo. La razón es muy
sencilla. Llegará un momento en que tu cesta de la ropa sucia esté llena, no te
haya dado tiempo a poner una lavadora y lo único que le quede limpio a tu bebé
sean precisamente aquellos conjuntos que nunca deseaste ponerle porque no te
gustaban ni pizca.
Pero
no vas a permitir que tu pequeño permanezca sucio o con frío mientras limpias
su ropita, por lo que acudes a esos regalos como último recurso. Y, en esos
momentos en lo que no tienes nada limpio para tu hijo, agradecerás haberlos
conservado. Esto siempre pasa, así que guarda siempre esos conjuntos horribles
que pueden llegar a regalarte. Nunca sabes cuándo puedes necesitarlos.
Te aseguramos que cambiar pañales no es tan fácil como parece,
pero le pillarás el truco
Cambiar
pañales es bastante más difícil de lo que parece. Puede que hayas practicado
con muñecos y que te sepas toda la teoría pero, si no lo has hecho antes, la
realidad te va a dar una buena bofetada en la cara cuando intentes hacerlo por
primera vez.
El
bebé puede llegar a moverse mucho, temerás que se caiga mientras intentas coger
alguna cosa que se te ha olvidado, no sabrás nunca si has echado suficiente
cremita o muy poca, el talco se volverá loco y, cuando intentes dar todo por
finalizado, te encontrarás con que todo es extremadamente pequeño para tus
dedos y que no hay forma de abrochar los corchetes o botones de forma adecuada.
A veces incluso te preguntarás durante un buen rato si el pañal está al derecho
o al revés. Pero no te preocupes; mejorarás con la práctica y, en cuestión de
semanas, serás capaz de cambiar un pañal incluso dormido.
Tu casa parecerá un estercolero
Mi
madre me contaba que, cuando mi hermana y yo éramos bebés, su hermana siempre
se quejaba de lo desordenado que estaba todo y ella se enfadaba mucho. Y mi tía
tuvo que disculparse por eso tan pronto como ella tuvo un bebé y se dio cuenta
de que no hay tiempo material para mantener la casa impoluta mientras estás
atendiendo a un bebé. Y, si es imposible conseguirlo cuando es un recién nacido
y ambos padres están de baja, cuando vuelven a trabajar y el bebé se vuelve
movible, es una auténtica quimera. Por lo tanto, prepárate para el hecho
imposible de evitar que tu casa se va a convertir en un auténtico desastre
durante los meses venideros.
Tendrás
siempre torres de ropa por lavar, secar y planchar, habrá cosas del bebé
tiradas por todas partes y probablemente tu fregadero esté constantemente lleno
de cosas sin lavar. Pero no te preocupes por esto. Tu bebé es más importante,
por lo que haz lo básico y trata de no agobiarte por esto. Y, si la cosa se
desmadra más de lo habitual (por ejemplo, cuando el bebé se pone malito o
habéis pasado muchas noches sin dormir), acude a todos esos familiares y amigos
que siempre se ofrecen para ayudarte y pídeles que te ayuden con las tareas de
la casa. Pero, en todo caso, ten en cuenta que esto va a ocurrir sí o sí.
Y
la lista de avisos para padres primerizos es muy larga. A medida que tu hijo
vaya teniendo más edad, irán surgiendo muchas situaciones que no os esperáis.
Te recomendamos leer mucho, habla con más padres, leer foros, infórmate en
páginas especializadas…etc, así adquirirás conocimiento y flexibilidad que te
serán de mucha ayuda a hora de responder
ante situaciones inesperadas.

0 Comentarios