Durante mucho tiempo, existía una creencia muy extendida de que las mujeres no debían comer durante el parto. Esto tenía su razón de ser en que el cuerpo está atravesando un momento muy difícil y traumático.
Según
esta teoría, el proceso de digestión podría presentar malestares a causa del
trauma que está sufriendo el cuerpo de la mujer. Por lo tanto, podrían
producirse vómitos, dolores y otros problemas relacionados que aumentarían el
malestar de la futura madre y podrían llegar a suponer un peligro.
Además,
si se tiene que realizar una operación de urgencia con anestesia, puede
considerarse como una contraindicación, por lo que mucha gente piensa que es
poco recomendable. Así, durante un parto, muchas mujeres se limitan a beber
agua o a utilizar algo de hielo para prevenir la temida deshidratación.
Comer durante el parto, Opinión de los especialistas
Muchos
expertos han alzado la voz contra esta idea en los últimos años. ¿Cómo se puede
esperar que una mujer se mantenga en óptimas condiciones y haga uso de todas
sus fuerzas para traer a su hijo al mundo si no puede comer durante 14 ó 16
horas seguidas?
Estos
expertos indican que, si bien puede ser factible que una mujer deje de comer
durante un parto de pocas horas de duración, es imposible pretender tal cosa si
un parto se alarga más de seis horas. Por lo tanto, cada vez se están alzando
más voces que se encuentran a favor de desterrar esta creencia y que indican
que los ínfimos riesgos que se pueden correr no justifican esta práctica.
Esta práctica está dividida a ojos de los especialistas
Muchos
médicos defenderán la necesidad de apostar sobre seguro y te dirán que no debes
comer durante el parto, mientras que otros comprenderán que necesitarás todas
tus fuerzas y te indicarán qué alimentos son razonablemente seguros en ese
momento.
Habla
del tema con tu matrona y tu médico e intentad llegar a un acuerdo. Nosotros sí
recomendamos comer durante el parto si así lo deseas, especialmente durante los
primeros estados del mismo. Lo que siempre te aconsejaremos es que no realices
una comida pesada, sino que ingieras alimentos ligeros que te den fuerzas y
corran menos riesgos de resultar problemáticos. Por ejemplo, una sopa, un puré,
una tostada con mermelada o incluso una compota de manzana.
Si vas a comer que no se una comida pesada
Este
tipo de alimentos te ayudarán a recuperar fuerzas, se digieren fácilmente y es
muy poco probable que te den problemas gastrointestinales durante el parto.
Siempre constituirán una mejor opción que hacer una comida grande antes de
llegar al hospital, como muchas mujeres hacen ante la perspectiva de que no las
permitan hacerlo una vez admitidas.
Una
comida grande y grasienta tardará mucho en digerirse y sí te puede provocar los
problemas que los opositores a esta práctica tanto temen. Por lo tanto, cíñete
a alimentos ligeros y nutritivos y no tendrás demasiados problemas.
Prepara tu comida ligera con anticipación
Asimismo,
si prefieres comer durante el parto, te recomendamos que un poco antes de tu
fecha prevista para el parto prepares algunos tuppers con este tipo de snack
para que los podáis llevar al hospital con vosotros. Si bien muchos hospitales
tienen cafetería, no es práctico tener que mandar a tu pareja o a un familiar a
buscar una sopa caliente (y, sobre todo, a enfrentarse al reto que supondrá
llevarla), cada vez que tengas hambre. Por lo tanto, siempre es más práctico
que tengas aquello que quieras comer a tu disposición en la bolsa que hayas
preparado para ir al hospital.
En
todo caso, como en cualquier otro aspecto del embarazo, la información, la
previsión y la comunicación a este respecto son fundamentales. Habla con los
expertos que llevan tu embarazo, como ya hemos indicado anteriormente, para
saber su opinión al respecto y qué puedes esperar.
Siempre informa que deseas comer y no lo hagas sin
notificar
Asimismo,
durante el parto, si quieres comer, comunícaselo a las personas que te estén
monitorizando en ese momento para saber qué les parece. Esto es especialmente
importante si, por cualquier razón, te han puesto algún tipo de medicación que
puede interactuar mal con la comida.

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