El polen de pastos, malezas y árboles es la causa más común de rinitis alérgica estacional en nuestro país. Se estima que este problema afecta a casi el 10-25% de las personas en todo el mundo. En cuanto a la población pediátrica, la fiebre del heno ocurre en el 11 % de los niños pequeños de 6 a 7 años y en el 14 % de los niños de 13 a 14 años.
Alergia al polen – definición
Una alergia al polen es una reacción alérgica clásica. Su esencia es
la reacción excesiva, inadecuada a la amenaza del sistema inmunológico a los
alérgenos derivados del viento completamente inofensivos tolerados por personas
sanas.
El resultado de esta hipersensibilidad es la rinitis alérgica
estacional más común o la conjuntivitis alérgica estacional. En casos extremos,
la alergia al polen puede provocar lo que se conoce como asma atópica por
polen.
En nuestro país, la temporada de polen comienza en febrero y marzo y
finaliza a finales de septiembre y octubre. El período de otoño e invierno
suele ser un momento de relajación para las personas alérgicas, siempre que no
sufran alergias durante todo el año.
Alergia al polen – síntomas
Los síntomas de la alergia al polen pueden variar de una persona a
otra y dependen en gran medida de la concentración de alérgenos alergénicos en
el aire. Éstos incluyen: síntomas de la rinitis alérgica: secreción nasal,
estornudos repetidos, picazón y enrojecimiento severo del área de la nariz,
secreción de secreciones por la parte posterior de la garganta o sensación de
congestión nasal.
En los niños en edad preescolar, no poder sonarse la nariz puede ser
el único síntoma que sugiera una alergia.
Alergia al polen - diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de alergia al polen generalmente se basa en un
historial médico característico. La correlación temporal entre la exposición a
alérgenos específicos y la aparición de síntomas de alergia en el paciente es
significativa. Cierta confirmación del diagnóstico es proporcionada por los
resultados positivos de las pruebas cutáneas y el aumento de la concentración
de anticuerpos IgE específicos.
Vale la pena señalar que un resultado negativo de la prueba no
significa que se excluya una alergia. El tratamiento de la alergia al polen se
puede dividir en sintomático y causal.
La primera forma de terapia incluye evitar la exposición y la
administración oral, intranasal y/o conjuntival de fármacos antialérgicos y
antiinflamatorios. Los descongestionantes nasales, que reducen la fuga de
contenidos acuosos, también son de gran importancia.
Su gran desventaja, sin embargo, es el tiempo de aplicación
relativamente corto y seguro (hasta 5 días). Cuando se trata de un tratamiento
causal, los pacientes pueden beneficiarse de la llamada inmunoterapia con
alérgenos (desensibilización). La terapia consiste en administrar dosis
crecientes de alérgenos al paciente. Esto es para inducir el fenómeno de la
tolerancia y así aliviar los síntomas. Es importante destacar que la
inmunoterapia permite que muchos pacientes descontinúen por completo sus
medicamentos y reduce el riesgo de desarrollar asma y otras alergias por
inhalación.
En conclusión, los síntomas de la alergia al polen son muy molestos
y reducen significativamente la calidad de vida del paciente. Si no se tratan,
pueden provocar muchos problemas físicos y emocionales.

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