Médicamente hablando, el mareo o vértigo es una sensación subjetiva
de giro en nuestro entorno o en nuestro propio cuerpo. También suele ser
descrito como balanceo o tambaleo (vértigo sistémico).
Este eslogan también esconde la ilusión de inestabilidad y postura
incierta que es difícil de describir por el paciente (vértigo no sistémico).
Los síntomas subjetivos del mareo también pueden ir acompañados de síntomas
objetivos. Entre ellos, podemos mencionar el nistagmo (movimiento ocular
involuntario, vertical, horizontal o giratorio) y los síntomas que indican la
estimulación del sistema vegetativo (por ejemplo, palidez, náuseas o vómitos).
Los niños mayores y los adolescentes suelen describir el vértigo al
igual que los adultos. Como resultado, su reconocimiento no es difícil. Los
niños más pequeños son un gran problema de diagnóstico. En este grupo de edad,
el diagnóstico de vértigo se basa en gran medida en los síntomas observables
que manifiesta el niño.
Por lo tanto, los mareos pueden estar indicados por una gran
ansiedad, llanto, piel pálida, vómitos, marcha inestable y temblorosa,
tendencia a darse vuelta y tropezar, o una limitación significativa del
movimiento.
Mareos en un niño: las causas más comunes
El órgano humano responsable del equilibrio es muy complicado. Como
resultado, hay muchas razones que pueden dañar o irritar. Entre ellos, se
pueden mencionar los siguientes:
Las complicaciones de la otitis media, junto con el vértigo
paroxístico leve y la migraña, representan el 50 % de los casos de vértigo.
Migraña. se estima que esta enfermedad ocurre en niños con una
frecuencia del 3% (3-7 años) al 8-23% (11-15 años). Se manifiesta por dolores
de cabeza moderados a severos que duran de 2 a 72 horas y son de naturaleza
bilateral. Por lo general, el dolor está en el área fronto-temporal. Un
requisito previo para el diagnóstico de migraña es dolor, náuseas, vómitos o
fotofobia.
Vale la pena señalar que en algunos pacientes, un ataque de la enfermedad
puede estar precedido por una llamada aura en forma de trastornos visuales,
mareos o parestesia (aproximadamente el 10% de los pacientes).
Mareo por movimiento: Puede ocurrir a cualquier edad, pero afecta
principalmente a niños entre 4 y 10 años de edad. Los síntomas incluyen mareos,
náuseas, vómitos, boca seca o babeo. Puede experimentar sudoración excesiva.
Todo mientras se desplaza por medio de transporte. Hasta un 30% de la población
experimenta síntomas de cinetosis, en mayor o menor medida, durante el viaje.
El curso de la cinetosis es grave o muy grave en el 5% de los pacientes.
Otras causas posibles
Vértigo paroxístico leve: la enfermedad afecta a niños de 2 a 5 años
de edad. Se caracteriza por ataques repentinos de mareos junto con nistagmo,
problemas para mantener el equilibrio y vómitos. Vale la pena señalar que en
este caso el niño parece estar muy asustado durante la convulsión y no siente
ninguna molestia después de que el mareo se ha calmado. Se desconoce la
etiología del vértigo paroxístico leve. La enfermedad suele resolverse
espontáneamente alrededor de los 7 años y no requiere tratamiento.
Tortícolis paroxística leve de los bebés: esta enfermedad se
manifiesta inclinando la cabeza hacia un lado, vómitos, piel pálida y ansiedad
del niño pequeño. La convulsión generalmente dura desde unas pocas horas hasta
varios días y se resuelve por sí sola sin tratamiento. Algunos investigadores
creen que la tortícolis paroxística leve es una forma temprana de vértigo
paroxístico leve.
Vértigo posicional paroxístico leve: es la causa más común de
vértigo en adultos (el 9% de los pacientes son niños y adolescentes). La
enfermedad se caracteriza por ataques repentinos, mareos de corta duración
causados por una posición crítica de la cabeza. Por ejemplo, flexión repentina,
torsión o levantamiento rápido.
Por supuesto, también hay muchas otras causas menos comunes de
vértigo en los niños. Estos incluyen tumores y defectos de la cavidad craneal
posterior, inflamación del nervio vestibular, epilepsia, infección viral
infantil, enfermedad de Méniere o enfermedades sistémicas. En muchos casos, no
se puede determinar la causa del mareo del niño.
Mareos en un niño - diagnóstico y tratamiento
Los mareos en un niño son una indicación de contacto urgente con un
médico. El procedimiento de diagnóstico incluye la recogida de una entrevista
detallada con los padres y/o el niño. Es necesario un examen físico completo,
consultas con especialistas (principalmente otorrinolaringólogo, neurólogo y
oftalmólogo) y exámenes de seguimiento.
En muchos casos, principalmente para descartar causas cerebrales
peligrosas de mareos, está indicada la neuroimagen (CT o MRI del cerebro). En
cuanto al tratamiento, depende de la causa del vértigo y se basa principalmente
en eliminar las causas que afectan negativamente el equilibrio del órgano. En
muchos casos, la terapia no es necesaria.
En una palabra de conclusión, los mareos en un niño suelen ser un
síntoma de enfermedades inofensivas que no ponen en peligro la vida. Sin
embargo, cada vez que ocurren, es una indicación para contactar a un médico y
excluir enfermedades peligrosas, especialmente cerebrales, que pueden
manifestarse en forma de mareos.

0 Comentarios