La evacuación de heces líquidas o semilíquidas es un síntoma muy común que puede acompañar a muchas enfermedades. Incluso se estima que la diarrea viral aguda es una de las enfermedades infantiles más comunes.
En la mayoría de los casos, la diarrea es
de corta duración (<14 días). Sin embargo, en una proporción de pacientes
pequeños, el período de evacuación de heces líquidas o semilíquidas puede ser
significativamente más largo (> 2 a 4 semanas). Esta es la base para el
diagnóstico de la llamada diarrea crónica.
Entonces, ¿Qué es la diarrea crónica en
los niños? ¿Qué tipos de ella distinguimos y cómo se puede tratar?
Diarrea crónica en niños - definición y frecuencia
La diarrea crónica se define como la
evacuación de un mínimo de 3 heces líquidas o semilíquidas a lo largo del día
durante un período de 2 a 4 semanas. Su incidencia depende de las causas y va
desde una fracción de un por ciento hasta incluso el 20 por ciento.
Diarrea crónica en niños - clasificación y causas más comunes
Hay cinco tipos básicos de diarrea
crónica. Éstas incluyen:
Diarrea osmótica: este es el tipo más común de diarrea crónica. Se basa en el crecimiento excesivo de bacterias intestinales y la mala absorción de agua del intestino grueso. La diarrea osmótica es causada con mayor frecuencia por varios tipos de intolerancias y alergias alimentarias o es una complicación de infecciones previas.
En algunos
pacientes, puede ser causado por tomar medicamentos (laxantes osmóticos,
antiácidos), enfermedad celíaca o sobrecrecimiento bacteriano.
Diarrea secretora: se basa en el aumento
de la secreción de líquidos y electrolitos en la luz intestinal. Las causas
incluyen laxantes (como bisacodilo, aloe vera) y toxinas bacterianas. En casos
raros, la diarrea secretora puede ser el resultado de defectos enzimáticos
heredados o tumores hormonalmente activos.
Diarrea inflamatoria: la mayoría de las veces es causada por enfermedades intestinales inflamatorias crónicas (principalmente enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa).
Un sello distintivo de la diarrea inflamatoria es la coexistencia de otros síntomas (por ejemplo, dolor abdominal o fiebre). Además, en su curso, a menudo se observa una mezcla de sangre fresca en las heces.
Diarrea grasosa: se basa en una digestión
insuficiente de las grasas. Con mayor frecuencia es causada por insuficiencia
pancreática crónica (por ejemplo, en el curso de la fibrosis quística),
síndrome de sobrecrecimiento bacteriano o trastornos de malabsorción
(enfermedad celíaca). En la diarrea grasosa, las heces huelen mal y contienen
una gran cantidad de grasa.
Diarrea asociada con el tránsito
intestinal acelerado: causada con mayor frecuencia por fármacos con un efecto
procinético (como metoclopramida, cisaprida), hipertiroidismo y síndrome del
intestino irritable (SII).
Diarrea crónica en niños – diagnóstico
En la mayoría de los casos, se puede determinar la historia de la causa de la diarrea crónica. El diagnóstico suele confirmarse por la normalización de las heces tras cambiar la dieta (por ejemplo, eliminando el ingrediente intolerante).
En otros casos, es
recomendable ampliar el diagnóstico para incluir análisis de heces y sangre. En
algunos casos, también es necesario realizar un examen endoscópico del
intestino grueso.
Diarrea crónica en niños – tratamiento
El tratamiento de la diarrea crónica en
los niños depende en gran medida de su causa. Así, en caso de intolerancia a la
lactosa, se aconseja suspender los productos que contengan este ingrediente
(principalmente leche de vaca). Una dieta de eliminación es también el
tratamiento principal para los pacientes que padecen varios tipos de alergias
alimentarias.
En cuanto a la farmacoterapia, está
indicada, por ejemplo, en inflamaciones intestinales o insuficiencia
pancreática. En casos seleccionados, la única opción de tratamiento es la
cirugía (tumores hormonalmente activos). Además, en todos los casos de diarrea,
ya sea aguda o crónica, es sumamente importante prevenir la deshidratación.
En conclusión, la diarrea crónica no
tratada es una gran amenaza para la salud de su pequeño. En consecuencia, un
período prolongado de deposiciones líquidas o semilíquidas del niño es siempre
una indicación para una visita al médico.

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